La estrategia del náufrago

cast away

No sé si me sentía exactamente un náufrago, pero sí sé que apenas cerré la puerta me sentí increíblemente solo. Acababa de asumir un cargo político (Secretario de Producción) y había llegado a mi oficina, absolutamente limpia y despojada de nada que no fuese la computadora.

Cerré la puerta para pensar un poco. Toda la confianza que tenía para llevar adelante el trabajo en un ámbito (el político), en el que tenía una experiencia igual a cero, se desplomó en un instante. Fue como escuchar el silbato del árbitro dando comienzo al partido y yo volví a hacerme la misma pregunta de siempre: ¿por qué me metí en esto?

Me acompañaban muy pocas personas que sabía capaces y eran de mi confianza, pero al personal del área no lo conocía en absoluto. Como era una persona relativamente conocida llegaba en medio de altas expectativas y yo mismo había contribuido a subir considerablemente la vara al explicar, en cuanto medio de comunicación tuve a mano, lo que yo creía que debía hacerse. Todo ese peso me cayó en los hombros de un solo golpe cuando me quedé solo por primera vez en el despacho. No sé si era pánico, pero les aseguro que no era tranquilidad. Creo que en ese momento me decidí por emplear la estrategia del náufrago. Sigue leyendo

Cuando las cosas no tienen precio

Hay momentos en que las cosas no tienen precio. Noten que no estoy diciendo que hay cosas que no tienen precio. Son ideas diferentes. Que hay cosas que no tienen precio es, al estilo del comercial de Mastercard, reconocer que ciertas experiencias van más allá del dinero. Por ejemplo: “Pelota de fútbol: $100. Jugar con tu hijo: no tiene precio”.

Por el contrario, que en ciertas ocasiones las cosas no tienen precio, no tiene nada que ver con el producto en sí, significa que ha dejado de funcionar (al menos parcialmente), el sistema de precios. Situación económica extrema que en este maravilloso laboratorio económico que es Argentina ya tuvimos la dicha de experimentar.

Cuando el aumento generalizado y sostenido de los precios (a.k.a. inflación), se hace tan grande que la moneda desaparece, desaparecen con ella los precios de los productos. Esto parece extraño pero, como dije, ya nos sucedió. Es más, me sucedió a mí personalmente. Sigue leyendo

Lo más valioso para un emprendedor

“En Silicon Valley, la posesión más importante para un emprendedor es su reputación. Por lo tanto, los empresarios deben establecer lazos a largo plazo, invirtiendo esfuerzo, tiempo y favores a la red de amigos y de contactos profesionales. ´La actitud es de dar antes que recibir, y siempre retribuir con un gesto generoso a las personas que lo ayudaron a uno. Cultivar una relación profunda y robusta antes de extraer valor de un contacto es clave para evitar agotar el ecosistema´, dice Hwang. ´He notado que algunos tienen una visión más a corto plazo, más oportunista. De manera agresiva intentan exprimir el mayor valor posible del sistema, sin pensar en la necesidad de reponer y recargar. Esta situación crea un desequilibrio y se cierran puertas´, agrega. El pensamiento a corto plazo también se refleja, comenta Hwang, en los modelos de negocios que, muy a menudo, están más adaptados a conseguir una venta temprana de la compañía que a la creación de valor.”

Este es el primero de los tips que dio Rebeca Hwang para la nota que publicó hoy La Nación.

No podría estar más de acuerdo. Yo suelo decirlo de otro modo: el mayor recurso y lo que hace que una economía o un emprendedor individual prosperen es la confianza. La que le permite recibir apoyo esencial (y darlo también cuando es requerido).

Altamente recomendable.

Innovación en 360°

Este es el ppt que usé en la charla que di hoy en Endeavor. Es es el destilado de varios años de trabajar en este tema, desde distintos lugares y roles. Una síntesis de experiencias, más que de teorías.

La presentación dice algunas cosas y “calla” otras (imposible entender algunas diapositivas sin audio :-)). Para aclarar y ampliar todas esas cosas voy a ir subiendo posts que apunten a aclarar cada una de las claves.

Mientras tanto, acá va el ppt:

El Mundial, la victoria y la derrota. Por qué el deporte NO ES como la vida.

Creo que fue en el Mundial de 1994. El Narigón Bilardo trabajaba como comentarista de una cadena de televisión que transmitía los partidos desde EEUU. En la cancha un equipo acababa de ser eliminado por penales y mientras el relator simplemente hablaba del partido recién finalizado, el Narigón estaba muy interesado en otra cosa. Sigue leyendo