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Cuando se habla de los gravísimos problemas ambientales que enfrentamos en estos días me gusta recordar (en voz alta o  como un pensamiento íntimo) que la misma capacidad que tuvimos para destruir selvas, contaminar ríos y calentar la atmósfera, la podemos usar para limpiarlos y regenerarlos.

No todas las personas acuerdan con este punto de vista, pero algunos individuos extraordinaros no sólo lo suscriben sino que demuestran con hechos concretos que es posible.

Willie Smits es uno de esos individuos.

Ver la segunda parte.

El biólogo indonesio es no sólo un protector apasionado de los orangutanes (a los que la deforestación de la selva tropical en su país natal amenaza con extinguir), sino que ha creado un proyecto revolucionario llamado Samboja Lestari.

En esa tierra arrasada de un remoto rincón de Borneo, Willie y su equipo lograron en pocos años recontruir la selva tropical, desarrollando, para ello, un elaborado método que combina distintas tecnologías para no sólo replantar las especies autóctonas y recuperar la biodiversidad original del lugar, sino brindar beneficios económicos a los pobladores locales, integrando la agricultura y la producción de energías renovables en un proyecto moderno, autosostenido y económicamente racional.

No hay beneficios para el medio ambiente si no podemos generar al mismo tiempo beneficios para la gente que vive en su entorno. Muy sensato. Muy lógico. Muy inteligente.

Ha encontrado la forma equilibrada y armónica, no sólo de sostener un ecosistema económicamente rentable, sino de reconstruir lo que se había destruido. No sólo conserva, regenera.

Para los muchos miles que estamos preocupados y a veces angustiados por el estado preocupante del medio ambiente y que absorbemos el diario bombardeo informativo (necesario) sobre el daño que nos estamos autoinfligiendo, es un bálsamo bienvenido saber que Samboja Lestari logró:

1- Reducir la temperatura media de la zona en 4 a 5 grados centígrados.

2-Modificar el régimen pluvial, logrando volver a aumentar las lluvias en la zona

3- Reconstruir la selva tropical y volver a dar cabida a 137 especies diferentes de aves que habían desaparecido del área

4- Encontrar el modo de combinar el uso agrícola de la tierra (y la generación de biocombustibles) con la existencia protegida de la población de orangutanes

5. Detener la liberación de CO2 que se originaba en la deforestación, ya que la selva tropical se asienta, en esa zona, sobre 20 metros de turba que, privadas del manto protector de la selva, emanan gases invernadero en cantidades monstruosas

En suma, la misma imaginación e inteligencia que nos condujo a estos problemas, puesta a funcionar de otro modo, con otros valores y con otros objetivos, puede sacarnos de este problema. Pregúntenle a Willie.

Martin Eberhard, uno de los fundadores de Tesla Motors, dijo hace tiempo que una vez que se hayan generalizado los motores eléctricos en los automóviles (prácticamente sin ruido, vibraciones, ni escapes), los motores a combustión interna nos parecerán una reliquia del pasado. Una pieza de museo. Nos preguntaremos: “¿cómo es posible que hayamos usado tanto tiempo motores que vibraban, hacían un ruido insoportable y escupían gases tóxicos?”

Bueno, lo mismo podríamos decirnos si lo que se generaliza es el automóvil impulsado con aire comprimido. Es igualmente silencioso y su única emisión es aire perfectamente puro. ¿Automóviles impulsados con aire? Exactamente, así como lo oyen.

En realidad, así como ha habido automóviles eléctricos desde comienzos del siglo pasado (Edison construyó uno), también el motor a aire comprimido ha existido desde por lo menos 1920. En realidad, el motor de combustión también es un mecanismo impulsado por la compresión y descompresión del aire, sólo que mezclado con combustible y con un proceso explosivo.

El auto a aire comprimido que parece ser hoy una de las mayores esperanzas ambientalistas del globo, es algo mucho más sencillo: tanques de aire comprimido con un motor eléctrico, montado en un chasis extra ligero, que mueven el mismo tipo de cilindros de un motor convencional, pero que no tiene, sin embargo, baterías, motor de arranque, bujías ni, por supuesto, tanque de combustible.

Guy Negre (el señor del video) es un francés, ex ingeniero de la F1, que ha desarrollado posiblemente los prototipos más avanzados de este tipo de vehículo. Nacido el mismo día que Julio Verne (que también imaginó un automóvil movido con aire), Negre dice que es lógico que haya escepticismo sobre una nueva tecnología, pero que el Air Car es una tecnología no sólo increíblemente limpia y eficiente, sino disponible para su producción en masa.

De hecho, su compañía, MDI, ha firmado un acuerdo con Tata (el grupo económico indio que también fabrica automóviles), para comenzar su producción industrial en 2010.

En realidad, Negre tiene razón en una cosa: sus automóviles han demostrado que pueden alcanzar velocidades cercanas a los 100 Kph, con una autonomía de 300 km y ser capaces de recargarse en un hogar con un compresor común (en 4 horas) o en estaciones con equipos especiales en 3 o 4 minutos.

Lo que no está tan claro es la viabilidad comercial. Aunque prometen producirlo a precios que oscilarían entre los 5.000 y los 15.000 US$, lo cierto es que varias veces ha habido anuncios de comienzo de fabricación que luego no se han cumplido.

Complicaciones hay. Las regulaciones de seguridad (especialmente en países como EEUU), podrían ser un obstáculo para un vehículo que necesita una carrocería tan liviana y cuyas partes están unidas con adhesivos. Por otro lado, algunas dificultades técnicas todavía persisten en cuanto al necesario calentamiento del aire que se descomprime (que naturalmente tiende a bajar mucho su temperatura), para poder aprovechar al máximo la energía liberada.

Más allá de los problemas, el potencial parece enorme. El 50% de los norteamericanos (el país del planeta que más contamina) vive a menos de 30 km de su trabajo y utiliza su vehículo básicamente para hacer ese trayecto. ¿Qué más necesita esa persona que un vehículo barato (dos centavos de dólar por kilómetro) que lo puede transportar a la velocidad legal permitida en una autopista americana? Por otro lado, la generalización de esta tecnología podría llevar a EEUU a la independencia energética en 2020, un santo grial económico y político que Washington añora hace décadas.

Quizás Eberhard tenía razón. Cuando se hayan generalizado formas infinitamente más racionales, limpias y eficientes de generar energía y transportarnos, sólo nos quedará preguntarnos: “¿cómo pudimos ser tan estúpidos por tanto tiempo?”.

vegawatt

¿No es evidente que producimos demasiada basura y utilizamos cada vez más energía? Esas son, quizás, las dos caras de todos los problemas ecológicos del planeta, desde el calentamiento global hasta la contaminación del agua.

Parece natural unir las dos partes del problema para comenzar a crear soluciones. Eso fue lo que hizo Vegawatt, una empresa de Massachusetts especializada en soluciones “verdes” al problema de la energía.

Vegawatt sabe que los restoranes tienen dos problemas: toneladas de basura de la que disponer y cuentas de luz bastante abultadas.

Con respecto al primer problema, no es raro, en la tierra de la comida chatarra, que una casa de comidas tenga dos o tres freidoras. ¿A quién no le gustan las papas fritas?

El problema surge cuando hay que desacerse del aceite viejo y quemado. Se suele acumular en barriles y pagarle a alguien para que lo lleve y se deshaga de él de una forma adecuada. En otras palabras, es costoso y molesto.

¿Cómo resolver ambos problemas? !Quememos el aceite viejo para producir electricidad!

Vegawatt inventó un aparato del tamaño de una heladera pequeña que hace exactamente eso. Read the rest of this entry »

Ya se puede descargar gratuitamente en Lulu el eBook que escribimos con Julieta Avalle, 100 Casos de Emprendimientos Exitosos. Si tenés comentarios o preguntas podés mandármelos a eremolins@gmail.com

Mi columna de este domingo en La Capital:

Tenedor libre de revistas

Eduardo Remolins

¿A quién no le ha pasado? Pararse en el kiosco de diarios y pasarse un buen rato entre la tapa de la revista de deportes, la de política, la de actualidad, la de música o la de negocios. No saber por cual decidirse y pensar que, si las llevaras todas, la cuenta superaría fácilmente los 100 pesos.

Eso es porque no vivimos en Francia, donde uno puede comprar 400 revistas por mes, por un precio fijo. Un tenedor libre de revistas: todo lo que puedas leer por 17,90 Euros y en formato digital.

La idea se le ocurrió a Relay (www.relay.fr), un distribuidor francés de revistas que apuntó a los clientes eco-responsables, preocupados por las toneladas de papel, agua y combustible que hacen falta para imprimir y distribuir las revistas que se consumen en el mundo.

El sistema incluye un software de lectura llamado Delivery. Una vez que se lo instala el cliente comienza a recibir las revistas elegidas en formato multimedia, es decir que además de las notas de la versión impresa incluyen sonido, videos, videojuegos, fondos de pantalla y links interactivos. Además, para ubicar las notas puede usarse un buscador especial y el contenido puede guardarse para leer off line, clasificarse y hasta crear números especiales mezclando las notas de distintas revistas.

Como el producto está orientado a consumidores eco-conscientes, 1 Euro del precio de la suscripción mensual es destinado a la WWF, la organización ecologista, que dedica esos fondos a la reforestación de los bosques de Nueva Caledonia, reducidos en las últimas décadas al 1% de su tamaño original.

El producto es una cruza entre la industria de contenidos y entretenimiento y los cada vez más visibles  econegocios, aquellos que apuntan a mitigar los efectos negativos de la economía sobre el medioambiente.

El tiempo dirá si los consumidores se acostumbran a leer directamente de la pantalla. Por lo pronto, si la lectura es en la cama y con la notebook, hay que tener más cuidado de no volcar el café con leche.

 

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