“Parece existir un conflicto intrínseco entre una visión de un mundo mejor, donde las personas disfrutan de la vida y preservan y restauran nuestro medio ambiente natural, y los requerimientos de la economía. De la manera en que están ahora organizadas, las economías de mercado contienen una serie de contradicciones difíciles de resolver entre lo que es bueno para la mayoría de las personas, en el presente y en el futuro, y los incentivos inmediatos para los actores más poderosos del mercado.

 

“La teoría macroeconómica, como se la enseña y aplica hoy en día, fija metas inadecuadas, descontextualiza la economía, presta escasa atención al futuro y a importantes tipos de actividad económica. Para abordar este problema debemos escalar un nivel y considerar los otros sistemas dentro de los que está inserto el sistema económico. Entre estos, los más importantes son la ecología, de la que dependen todas las economías, y las sociedades, cuyo bienestar es supuestamente el objeto de la economía.”

 

Así resume Neva Goodwin, una destacada economista de la universidad Tufts, su excelente artículo de este número de Opinión Sur.